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23 de septiembre, 2026

Un enfoque terapéutico integrativo: diferentes herramientas para diferentes necesidades

Por Luis Oyarzo Rivera

Cuando una persona busca ayuda psicológica, no siempre necesita la misma intervención.

Cada historia es diferente y, por eso, la psicoterapia no debería reducirse necesariamente a la aplicación de una sola técnica. Dependiendo del motivo de consulta, de la historia personal y de los objetivos del tratamiento, pueden utilizarse diferentes enfoques y herramientas.

En el Centro Psicológico Concepción, el trabajo clínico incorpora distintas herramientas psicoterapéuticas, entre ellas EMDR, terapia cognitivo-conductual, terapia sistémica breve, hipnosis clínica ericksoniana y otros recursos adquiridos a través de la formación profesional.

El objetivo no es utilizar muchas técnicas por el hecho de utilizarlas, sino seleccionar aquellas que puedan ser pertinentes para cada persona.

EMDR: una herramienta central para el trauma

EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing) ocupa un lugar importante en mi práctica clínica, especialmente en el trabajo con experiencias traumáticas y situaciones en las que acontecimientos del pasado continúan influyendo en el presente.

El tratamiento EMDR sigue un protocolo estructurado y permite trabajar recuerdos, emociones, sensaciones corporales y creencias asociadas a experiencias que continúan generando malestar.

Sin embargo, no todas las personas necesitan exclusivamente EMDR. Dependiendo de la evaluación clínica, pueden incorporarse otras herramientas psicoterapéuticas.

Terapia cognitivo-conductual

La terapia cognitivo-conductual (TCC) constituye otra de las herramientas disponibles dentro de mi formación clínica.

Este enfoque trabaja la relación entre pensamientos, emociones y conductas, y puede resultar especialmente útil para abordar diferentes problemas psicológicos, entre ellos ansiedad, miedos, preocupaciones persistentes, dificultades conductuales y patrones de pensamiento que contribuyen al mantenimiento del malestar.

La formación de Postítulo en Psicología Clínica realizada en la Universidad del Desarrollo forma parte de mi preparación profesional y complementa el trabajo realizado posteriormente mediante diferentes especializaciones.

La TCC puede utilizarse como intervención principal o integrarse con otras herramientas cuando existe una razón clínica para hacerlo.

Terapia sistémica breve y el modelo del Mental Research Institute

No todos los problemas psicológicos pueden comprenderse exclusivamente desde la experiencia individual.

Las relaciones familiares, de pareja, laborales y sociales también pueden influir en la manera en que se mantiene una determinada dificultad.

Mi formación en terapia sistémica breve y en el modelo desarrollado por el Mental Research Institute (MRI) de Palo Alto, California, aporta otra perspectiva al trabajo terapéutico.

Desde este enfoque se presta atención a los patrones de interacción y a las soluciones que las personas han intentado utilizar frente a un problema. A veces, aquello que inicialmente parece una solución puede terminar manteniendo la dificultad. Comprender estos patrones puede ayudar a encontrar alternativas diferentes.

Hipnosis clínica ericksoniana

La hipnosis clínica ericksoniana es otra herramienta presente en mi práctica.

Puede utilizarse en determinados casos para trabajar aspectos relacionados con regulación emocional, recursos internos, percepción de seguridad, ansiedad y otros objetivos terapéuticos.

No todas las personas necesitan hipnosis. Cuando se utiliza, se incorpora con un objetivo definido y puede combinarse con otras herramientas psicoterapéuticas cuando resulta clínicamente apropiado.

Por ejemplo, como hemos explicado en otro artículo de este blog, la hipnosis puede utilizarse como herramienta complementaria en determinados procesos de trabajo con EMDR.

PNL y coaching

Dentro de mi formación también se encuentran estudios relacionados con Programación Neurolingüística (PNL) y coaching, realizados en la Universidad Andrés Bello.

Estas herramientas pertenecen a un ámbito diferente de las psicoterapias con mayor respaldo científico y, por esa razón, no las presento como equivalentes a EMDR o a la terapia cognitivo-conductual.

Pueden aportar recursos relacionados con comunicación, establecimiento de objetivos, identificación de patrones y desarrollo personal, dependiendo del contexto y de la necesidad de la persona. La distinción entre psicoterapia y herramientas de desarrollo personal es importante y forma parte de una práctica profesional responsable.

Una formación que también viene del mundo laboral

Mi trayectoria profesional no se limita al ámbito de la psicología: antes de dedicarme a la práctica clínica trabajé durante décadas en el ámbito industrial, en un entorno donde la seguridad, el trabajo en equipo, la toma de decisiones y la gestión de situaciones críticas eran parte de la vida cotidiana. Esa experiencia también forma parte de mi manera de comprender determinados problemas humanos — la cuento con más detalle en Bienvenidos a este espacio.

Una formación complementaria directamente relacionada con esa trayectoria es el curso de Primeros Auxilios Psicológicos, orientado a la intervención inicial frente a personas que han experimentado situaciones potencialmente traumáticas o crisis. Este tipo de conocimiento resulta particularmente relevante considerando mi experiencia en ambientes industriales, donde la respuesta humana frente a una emergencia puede ser tan importante como la respuesta técnica.

Una mirada integrativa, pero con criterio

Utilizar diferentes herramientas no significa mezclar todas las técnicas en una misma sesión ni aplicar una determinada intervención a todas las personas.

Un enfoque integrativo significa poder considerar diferentes perspectivas y seleccionar aquellas herramientas que sean pertinentes para el caso. Por ejemplo:

Estas asociaciones son orientativas. Una persona puede presentar simultáneamente diferentes necesidades y, por lo tanto, requerir una intervención que combine distintas perspectivas.

La técnica está al servicio de la persona

Mi formación profesional se ha desarrollado a través de diferentes etapas y ámbitos: psicología clínica, neurociencia, psicoterapia, hipnosis, sistemas familiares, trabajo con organizaciones y experiencia directa en ambientes industriales.

Todo ese recorrido ha contribuido a desarrollar una mirada amplia sobre las personas y sobre los problemas que pueden llevarlas a buscar ayuda.

Pero la formación no reemplaza la evaluación clínica. El punto de partida debe ser siempre comprender qué está ocurriendo con la persona, qué mantiene actualmente su malestar y qué necesita trabajar. A partir de ahí se pueden seleccionar las herramientas más apropiadas.

En el Centro Psicológico Concepción

El Centro Psicológico Concepción está especialmente orientado al trabajo con trauma y ansiedad, utilizando EMDR como una de las herramientas centrales de la práctica.

Cuando resulta apropiado, el tratamiento puede complementarse con terapia cognitivo-conductual, terapia sistémica breve, hipnosis clínica ericksoniana y otros recursos psicoterapéuticos, siempre de acuerdo con las características y objetivos de cada persona.

La finalidad no es aplicar una técnica determinada porque esté de moda ni utilizar muchas técnicas al mismo tiempo. La finalidad es comprender el problema y utilizar las herramientas que tengan sentido para esa persona y ese momento de su proceso.

La combinación de formación clínica, estudios en neurociencia, experiencia en psicoterapia y una extensa trayectoria profesional en ambientes industriales constituye el contexto desde el cual desarrollo actualmente mi trabajo. Cada persona tiene una historia diferente. Por eso, el tratamiento también debe ser individualizado.


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